viernes, 21 de abril de 2017

UN HOGAR PARA LOS VERSOS



Busquemos un hogar para los versos

Andan por ahí, dando piruetas, moviendo el rabo,
mirando con ojos de tristeza; como esos perros vagabundos
abandonados por sus dueños en cualquier sitio:
en una autopista, en un basurero o algún sórdido callejón.
Y allí estáis con vuestra pena: solos, abatidos,
Implorando un hogar o que unas manos tendidas os acojan.

¿Cuántos caminos deben de recorrer las palabras
para llegar a los labios de una multitud y respirarlas?

Los versos anidaron en guitarras y como palomas
fueron lanzadas al viento en Woodstock.
Las preguntas siguen flotando en el viento
en busca de alguna respuesta.
Ua brisa fresca y joven las libera.
Palabras de aire y en el aire pérdidas.

Pero no llaméis a esa puerta.
Aquellos jóvenes de amor libre y melena plateada
que bebían de la vida hasta saciarse;
que se bañaban al amanecer
desnudos en los lagos y fumaban marihuana,
están ahora más preocupados
por la acritud del invierno en su garganta
y en  llegar a fin de mes con el subsidio;
que sentir de nuevo esa angustia
que enciende lo que toca;
ese latido unánime y ciego, que no sabe detenerse.

No busquéis en los escombros de otra época,
ni en los cimientos de una generación
que no ha nacido.

Hace tiempo que el declive es el único destino.
Nadie os ha dado muerte, estáis muriendo solos:
de olvido, de soledad, de indiferencia.

Alguien dijo que la poesía es lo contrario de la muerte.
Pero está perra vieja y solitaria,
cansada de recibir palos y lamer manos;
solo busca un lugar donde morir,
tranquila y en silencio.
Cavemos en la arena y enterrémosla con dignidad
con el decoro que  se merece una reina
o una lujosa meretriz,
Que el viento y las mareas levanten las cenizas
del recuerdo y lo mantengan en el aire.

Palabras que el horizonte absorbe cada tarde.
Respuestas de Woodstock flotando todavía.
Palabras que se deslizan en la arena
y el mar las humedece, incontenibles
huyen gota a gota, lenta, mansamente
caen hasta el azul  y allí se pierden
hasta que alguna nueva generación las resucite.

Hernán 21/04/17


martes, 18 de abril de 2017

EN MEMORIA DE UN ABUELO




A Manuel Blanco Parmo 
Mi abuelo, al que no pude conocer 


Habría una saca de presos esa noche.
Lo sabían al oír emborracharse a los verdugos.

Los hombres metían notas de despedida
por debajo de las puertas. Notas de amor.
Hervían  plegarias en los labios de las mujeres.
Las lágrimas se deslizaban suavemente
en las mejillas de madres atormentadas de dolor,
encanecidas en el vértigo de la espera;
con el tacto vacío entre sus manos

Hombres al borde de tapias infamantes,
amortajados en la rosada luz del alba
con  azogue en las pupilas.
Detrás de túneles de acero estaba el plomo
y mas lejos el brillo de los párpados
exhalando un vacío doloroso.

Rostros petrificados por el silencio
enfrentados al pánico y la nada
resignados al fin a no existir.
Se les ha negado hasta
un beso fugaz de despedida
o el tacto de una piel entre los dedos.

Un desolador deseo de ir hacia la protección
de unas manos, invocando  el pasado;
el primer beso. Que la vida deponga
sus cuchillos afilados.

Después de cincuenta años de que yo naciera
pude encontrar al fin tus restos,
confundidos con otros dos mil quinientos,
bajo una losa de granito idéntica a otras muchas.
Allí están tus sonrisas que jamás podré ver,
porque las tierra se las trago sin devolverlas.

Si pudiera  huiría contigo esa mañana
de cristales lívidos, roja en las acequias
para darte un poco de calor, de humanidad.

He visto  ese depósito de sufrimiento:
injusticias calladamente consumidas,
humillaciones, puños apretados disimulando la ira.
Todo  se guarda aquí en silencio, inconmovible,
bajo losas de granito: gris, oscuro; como la vida.

Las lágrimas de sal, germinaron malas
hierbas, matojos peleando entre las grietas.
Una florecilla solitaria crece
con  amor entre dos losas de cemento.

Un hombre ya viejo las limpia con ternura.
Sus dedos, como ramas secas, agostadas,
acarician la flor y sueña con risas de su padre.

Ese día yo también plante una rosa en tu recuerdo.
No podrás verla ni oler su aroma
y se marchitará seguramente en el invierno,
pero será un testigo fugaz de mi presencia.

Entre tanto,
llega otra vez la primavera
Y junto a las tapias
crecen rojas amapolas
como una venganza sutil de la naturaleza

Hernán  18/04/17






domingo, 16 de abril de 2017

LA CRISIS SE HA GLOBALIZADO



El otro día, se ha publicado un informe
en una de esas empresa de moda
que se dedica a las estadísticas y encuestas,
que en el cíelo existe ahora una gravísima crisis.
Certifica, que la población mayoritaria:
los niños, están perdiendo el ochenta por ciento
de su peso en almas, debido a la hambruna
y a una época inusitada de sequía espiritual.

En el minucioso estudio, se contempla
que una de las razones de este descalabro,
es que la otra población: ancianos, desposeídos,
perdedores y mendigos; llegan tan mermados,
en su salud anímica y psíquica, y tan exprimidos
por sus deudos, (despojados primero de bienes
terrenales, y aniquilado después su orgullo
y su pasado en instituciones benéficas, o mancillada
su dignidad en manos extrañas )
que van llegando al paraíso en oleadas  de almas
tristes, extenuadas y estériles, que no aportan luz
ni esplendor al reino de los cielos.

Anda dios por  la entrada al paraíso
acechando  a las almas;
cabizbajo, alarmado, fumando sin parar,
preguntando a Pedro y a sus ministros:
 -¿como es posible que una crisis tan enorme
 nos haya cogido por sorpresa?
 Pedro ,con rostro muy serio, responde:
-señor, nuestros mejores clientes de bula
 y comunión diaria (magnates, oligarcas,  clérigos
 de renombre, reyes y políticos encumbrados)
 se han pasado al enemigo y le han vendido sus almas.
-Pero, ¿como es posible? ¿En que hemos podido fallar?
-pregunta Dios colérico -
-Señor, Satanás y sus acólitos, llevan tiempo reformando
 sus instalaciones. La institución no es lo que era.
 Han conseguido menguar el fuego abrasador convirtiéndolo
 en una  vivificante y cálida brisa, (con las técnicas chinas
 mas modernas, y filtros de rayos UVA ).
 Han instalado spas de aguas termales sulfurosas,
 especializados  en blanqueo de almas. Y los cocteles
 al ron y requemados " Al Averno" son de gran estima.
 Sin contar con la cantidad de bellezas que por instinto
 natural siempre han preferido ese ambiente de jarana
 y promiscuidad, al nuestro, tan serio y reposado.
 Es competencia desleal,Señor, contra eso nada se puede.
 Además las almas, al estar depauperadas y raquíticas,
 en estas zonas altas, pasan frío, y deambulan por ahí
 como almas en pena que lleva el diablo.

 Como su más humilde servidor-magnánima majestad- mi
 consejo , antes de que sea tarde, sería que el Cielo
 entrase en concurso urgente de acreedores.
 O -aunque siento vergüenza al proponerlo- una UTE
 provisional con el Averno .
En sus manos -señor- está el destino de los cielos .

 Hernán 15/04/17

jueves, 13 de abril de 2017

CUANDO YO CREÍA EN MILAGROS



Si hay algo que siento en esta vida
es no haber sido testigo de algún milagro.
No me importa que fuera de un dios o  de varios,
no tengo predilección.
Parece que como haber  hay muchos,
aunque pensándolo bien,
quizás sea el mismo con distintos pasaportes.

Siempre sentí fascinación por los milagros.
Ya desde muy pequeño estuve atento
y rece mucho animado por los padres jesuitas.

Me aplique con fervor a todo tipo de oraciones
que plagiaba sin pudor de estampas y misales .
Aunque reconozco que mis primeras plegarias
eran poco trascendentes.

Lo de "superpoderes" me costó algún moratón
y un ojo negro.
Aquello de "la atracción irresistible", no surtió efecto.
La niña rubia seguía sin mirarme y jamás lo hizo.
Lo de "alto y listo", ya lo consideré más que un milagro,
y no hice ni un intento.

Entonces se me ocurrió
que quizás estaba pecando  de egoísta,
y empecé a pedir para los otros.

Comprendí enseguida que mi petición de maldades,
en los curas no surtirían efecto,
debían de estar protegidos por algún sagrado blindaje.

Después de acudir a unas charlas
de un misionero barbudo, con aire de pirata
o de mendigo irreverente;
empecé a vislumbrar  que allá afuera
había un mundo mucho más cruel que el de un niño
solitario abandonado en un internado.

Yo estaba flacucho y pasaba hambre;
pero nada que no pudiera remediar
alguna manteca casera de mi madre.
Tenía el culo amoratado de los palos del maestro;
pero aquellos niños no tenían culo,
solo eran piel y huesos, y unos ojos negros,
grandes como pozos, que interrogaban sin respuesta.

Animado por lo de "los panes y los peces",
empecé  a pedir milagros a diestro y siniestro.
Imploré a mi Dios y a todos los que por ahí
anduvieran camuflados.

Solo les pedía pan y alubias
(no les fuera a causar algún esfuerzo)
pero ellos pedían menos:
de momento se contentaban con agua y un poco de cariño:
agua para soportar  al menos un día más
y el cariño para  sobrellevar el miedo de la noche
con sus  atronadores relámpagos de muerte.

Pero el cariño que les quedaba,
estaba ahora sellado  bajo una cremallera,
y las lágrimas de siglos,
eran como escarcha reseca
en el cauce de un arroyo después de una sequía.

Aquellos bultos abandonados en cualquier calleja
eran una simple etiqueta en la que rezaba:
"daños colaterales"

Seguí ,tozudo, implorando milagros a mi Dios
e inventando cada día  nuevas plegarias
(acompañadas incluso de alguna lágrima
a ver si así lo camelaba)
Pero cada vez más niños se morían de sed
y de hambre.

Me preguntaba: ¿es que mi Dios  mira para otro lado
o tan  mala memoria tiene
que ha olvidado que hay guerras y hambre?

Cuando un fusil dispara a un inocente,
¿donde están los dioses?:
¿se esconden?, ¿se burlan de nosotros?
o será que la vejez ha mermado sus poderes.

Antaño convertían el agua en vino en una boda.
( fútil esfuerzo, que se hubiera arreglado
con unos simples denarios)
y ahora no pueden acallar el hambre
de un niño que morirá mañana,
o la mutilación de una niña
que mira con ojos espantados, suplicantes.

Cuando le pregunté al viejo misionero
porque Dios no concede un milagro a un niño;
sus ojos fatigados me miraron con tristeza.
Se marchó si responderme.
Parecía que en su espalda
encorvada llena de sol y miseria
llevaba el peso de todos los hombres.

Más tarde, cuando supe
que la fe no se puede sujetar con el crimen
ni hay un Dios que merezca un sacrificio,
invoque a todos los demonios;
Incluso quise vender mi alma al diablo.

Como pedir, pedía poco:
bajaría con gusto a los infiernos,
si me acompañaba  alguno de esos triunfadores
que acostumbran a cambiar avaricia por sangre.

Pero ni con los demonios hubo suerte;
seguramente estaría el infierno colmado
y al fin de cuentas la prisa no es su problema.

Y entre éstas, pasé de niño a muchacho
y de creyente a descreído.
Y aquí estoy ahora: olvidado de dioses y demonios
y con esa amarga nostalgia de recordar
cuando era niño y creía en los milagros.

Hernán 12/04/17











miércoles, 12 de abril de 2017

EL BIG BANG



Al principio fue el todo,
un insignificante punto ardiente
en la infinitud de lo pequeño,
cargando en sus minúsculos hombros
todo cuanto existe.
Después de la gran fiesta,
la  luz y el fuego engendraron universos

Desde el esquivo  átomo
hasta la más altiva y lejana de las galaxias.
Miles de millones de galaxias ,
con miles de millones  de estrellas
ahítas de planetas; donde nuestro mundo
no es ni una mota de polvo
en la inagotable tempestad de lodo y fuego.
Mas pequeño que un mísero quark
en una roca inmutable.

No hay forma de apresar tanta magnitud.
La existencia no ha vacilado jamás
en burlar  las  preguntas de poetas:

¿La vida es un paréntesis entre dos nadas?
o un instante entre dos eternidades ?

En este universo fiero y voraz
en que nada controlamos,
todo es fungibilidad  y movimiento,
todo crecimiento y retrocesión;
como la nube, que se mueve impertérrita
hasta disolverse y ser viento o tempestad.
Todo cuanto reluce  en torno nuestro
posee más permanencia que uno mismo.

Solo las piedras atraviesan inmóviles el
curso de la vida, inmutables a la historia
y a los cantos de poetas
El mundo pasa, y ellas se quedan,
pero apenas solo un instante
en el eterno discurrir del tiempo,
compartiéndo nuestro fugaz destino
en una larga cadena de civilizaciones
indiferentes al transcurso de  primaveras,
o de otoños enjoyados de hojas abatidas.
Arraigadas a la materia efímera de las cosas.

Allí están nuestros designios .Los  templos
e  ídolos caídos, fueron ya barridos por el viento.
Las murallas derrumbadas llevan la sangre
de derrotas todavía impresa.

En cada piedra anida una ilusión de eternidad.
Pero ellas también se vuelven polvo o fuego;
nadie escapa a ese destino

Quizás después del todo, volvamos
siempre al principio;  a ese punto ardiente,
a esa explosión de luz en el vacío
donde solo existe una palabra,
la palabra : contigo.

Antes de ti no hay nada.

El universo tal vez se justifique cuando
dos seres humanos en cualquier punto de la historia
descubren su significado.

Hernán 27/03/17

lunes, 10 de abril de 2017

UN NUEVO JUEGO



Cuando nace un hombre, nace un mundo.
La luz cambiante, los murmullos susurrados,
las caricias, el tacto de tus manos,
el universo limitado de tus labios y mejillas,
en los pechos que  dan vida .
Todo se expande a partir de ahí.
Mundos naciendo y muriendo cada instante.

Antes de ti no hay nada y después de ti
tampoco nada existe. Un universo empieza
con la vida, y otro  se acaba con la muerte.
Todo es comienzo y fin. Nuestra propia vida
es un universo y antes y después, la nada
y vacío perfecto, sin tiempo ni espacio.

El universo es un camino que se precipita inexorable
hacia el vacío, que es la vida.
Como una ola  que se aleja y siempre vuelve;
como un mar incontestable que vuelve sin dejar de irse.

Que ecuación matemática nos puede demostrar que
después de la muerte el universo todavía existe?
Que un hombre no pueda ser todos los hombres
en una conciencia universal  que todo lo asume?
Que un camino  no puede contener todos los senderos?
Como un dios eterno que se crea a si mismo y se destruye
para en ciclos infinitos de nacimiento y muerte
buscar la perfección en su metamorfosis?
Como una mariposa que en su transformación de crisálida
en su sarcófago, resurge  con esa policromía de colores
siempre dispuesta a renacer  cada vez más bella y deseada?
Como un Dracula inmortal se vigoriza en su sepulcro.

¿Porque una mente creadora tan avara
con la vida inteligente, que jamás juega a los dados,
desperdicia esa infinitud de espacio y materia,
que en su soledad y vacío estéril de nada sirven?
Cuando todo podría reducirse a un solo
camino de ida y vuelta: vida, perfección y muerte;
en una metamorfosis continúa  de universos
en busca  de esa plenitud absoluta,
de esa inteligencia suprema, en que toda la evolución
se concentra al fin del tiempo en un ser, sabio, infinito
y poderoso; incapaz de sentir pasión ,
de  amar ni perdonar, porque ÉL es el todo.

Una única entidad en ese estado adimensional
que es la perfección. Admirándose a si mismo,
como un espejo que se mira en otro espejo.
Sin ninguna contrición ni pesadumbre,
Sin una lagrima que redima  océanos vertidos,
en tanta destrucción de vidas y universos

Al fin, cuando el Ser  omnipotente,
se hastíe de contemplar su propia obra
y su maquinación narcisista se quede al fin colmada,
como un perverso maestro que se ha quedado
sin alumnos  a quien azotar y someter;
decida empezar ( como siempre ha sido)
otro nuevo juego.

Hernán 10/04/17










domingo, 9 de abril de 2017

SOLO LOS NIÑOS CREEN



Solo los niños creen:


Que el principio del mundo está en los ojos de su madre.

Que el amor es como un manantial que no sabe detenerse.

Que el tiempo se demora eternamente y sirve sobre todo para jugar a la pelota.

Que la guerra es un juego ruidoso de mayores,
como un destartalado teatro de guiñol que no hace gracia.

Que nadie les va a decir nunca que no sirven para nada.

Que la charca en que se bañan, es un mar poderoso y los divertidos renacuajos como ballenas pequeñas.

Que el hambre es un juego de niños que  hace doler mucho la barriga.

Que su madre tiene los ojos azules porque sueña con mares.

Que los políticos son como piratas modernos, pero con muchos más sables y tesoros escondidos en islas exóticas.

Que los reyes siempre han regalado amor y compartido sus riquezas. Aunque su barba pica mucho y huele a paja.

Que es lo mismo llamarse "Manolín" y pasar hambre, que llamarse "Manolito" y estar gordo.

Que algunos hombres en carnaval, ponen el rostro encima de la máscara y nos dan miedo..

Que la ternura y desvelo de nuestros padres, se lo devolveremos corregido y aumentado de mayores.


Por eso no hay nadie que no quiera ser niño para siempre.

Hernán  09/04/17