martes 22 de diciembre de 2009

Exposición en Infiesto

Aunque ya hace un tiempo que no he tocado el blog, he hecho una excepción para incluir la primera página del folleto de la exposición que hemos organizado en la Casa de Cultura de Infiesto. Si no hay novedad, la inauguración será el día cuatro de Enero.

Yo andaré por allí después de las 18 horas



viernes 11 de julio de 2008

Las manzanas de Úrculo.



Quiero ver
a toda la población
del mundo
unida, reunida,
en el acto más simple de la tierra:
mordiendo una manzana.
Neruda

lunes 7 de julio de 2008

Carbayera del Tragamón




Cruzas por el crepúsculo.
El aire
tienes que separarlo casi con las manos
de tan denso, de tan impenetrable.
Andas. No dejan huellas
tus pies. Cientos de árboles
contienen el aliento sobre tu
cabeza. Un pájaro no sabe
que estás allí, y lanza su silbido
largo al otro lado del paisaje.
El mundo cambia de color: es como el eco
del mundo. Eco distante
que tú estremeces, traspasando
las últimas fronteras de la tarde.
Ángel González

viernes 4 de julio de 2008

Simetría en el puerto deportivo

Clic en la imagen para ampliar

Los días de tormenta hay una luz extraordinaria, pero cambia con tal rapidez que el fotógrafo tiene que estar muy atento. En este caso, la oscuridad “ pesaba” tanto hacia la izquierda que descompensaba la imagen. Me he atrevido a sacar de la chistera esta simetría que me recuerda aquellos juegos con papel de cuando éramos niños; esta magia, me ha permitido equilibrar cielos y volúmenes. El blanco y negro ordena el caos de luz y color (orden, simetría y método, que decía Hércules Poirot) . Aquí está el resultado del juego

martes 1 de julio de 2008

El oro inmenso de las torres





Estos raros edificios de Gijón, parecen silos abandonados que la tenue luz del atardecer tiñe de oro.
Al querer ponerles un comentario, he pensado en túmulos funerarios en los que alguna olvidada civilización enterraba a sus muertos.
La imaginación tiene sus propios caprichos

Cuando la muerte quiera
una verdad quitar de entre mis manos,
las hallará vacías…


Luis Cernuda

No me abandones en el oro inmenso de las torres.

Si me voy en primavera, entiérrame
en el verde pequeño de los prados
para que tu aroma me acompañe
y pueda seguir cantando a la intemperie.

Si espero un poco más, envuélveme
entre el oro grande de los trigos
o en el rojo inesperado de amapolas
y deja, que al amanecer,
remolinos de niebla
con su zumo blanquecino
empapen mis pies.

Si es en otoño,
escarba entre las hojas del bosque
y déjame tiritando entre la escarcha
donde existe todavía la huella de tu paso.

Deja en el invierno,
que los copos de nieve
con su ademan compasivo me exorcicen .
Que me bautice el agua de mi rio,
y la corriente furiosa arrastre mis memorias
como cantos gastados e inservibles,
cuyo último destino
es ser arena de una playa

Pero no me abandones
en el oro inmenso de las torres,
o me escondas en tumbas de granito,
pues soy hombre de espacios abiertos
y quiero estar al aire libre,
incluso en aquel lugar
donde el amor ( que no sabe detenerse)
ya se detiene.



Hernán

lunes 23 de junio de 2008

El viejo que nadie quiere ver (segunda parte)




El viejo de la calle del barrio húmedo de León en su versión en color.
Clic sobre la imagen para verla a mayor tamaño.
(Como continuación a mi poema a este mismo retrato en blanco y negro en unas páginas hacia atrás en este blog...)
...He pensado con frecuencia en este hombre después de aquel encuentro en el que conseguí que me contara un pequeño retazo de su vida (si lo que me relató se le puede llamar vida).
Siempre he tenido simpatía por estos hombres de la calle, que lo han perdido todo, menos ese atisbo de dignidad y orgullo, que seguramente es lo único que les queda de su mundo destruido sabe Dios porque avatares. Lo que nos separa de ellos, a veces es tan poca cosa, como la mala suerte de una desgracia; en es este caso: la muerte de un ser al que se quiere más que a uno mismo.
Ya hace unos cuantos años, pero todavía tengo en la memoria el recuerdo de uno de estos hombres en mi primer visita a París . Tenía una de edad indefinida, vestía un raido traje de chaqueta cruzada, y estaba sentado en una acera de un barrio elegante. Mientras su cuerpo se empapaba con el agua de un canalón que vertía sobre él la furia de un fuerte aguacero, los elegantes transeúntes de aquel barrio pasaban a su lado sin mirarlo siquiera, como si su cuerpo formara parte del asfalto. Cuando traté, como pude, arrástralo a un portal próximo, el hombre con una mirada que jamás olvidaré, me dijo que le dejase donde estaba, que ahora ya nada le importaba.
Cada vez que pienso en la hermosa ciudad de la luz, se me aparece la mirada de aquel hombre y la dignidad con que me dijo aquellas palabras. Siempre me pregunté qué triste historia (quizás de amor) arrastraría de su pasado.
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Estaba ahora mismo leyendo “Palabra sobre palabra” de Ángel González, y como homenaje a estos hombres voy a incluir aquí un poema que a mí me ha gustado.

Todo lo consumado en el amor
no será nunca gesta de gusanos.

Los despojos del mar roen apenas
los ojos que jamás
-porque te vieron-,
jamás
se comerá la tierra al fin del todo.

Yo he devorado tú
me has devorado
en un único incendio.

Abandona cuidados:
lo que ha ardido
ya nada tiene que temer del tiempo.

sábado 21 de junio de 2008

Miradas de muy cerca



Puerto de Luanco.





Elogio del Horizonte, Eduardo Chillida 1.990 ( 10 m altura 15 de ancho).
Al ponerse el sol es la mejor hora para visitar esta obra, el paseo además es muy agradable con unas vistas magníficas sobre la playa de San Lorenzo. La luz siempre es la protagonista.